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Miércoles, 19 Abril 2017 17:56

Desarrollo de la atención en el niño

Con mucha frecuencia los padres notamos que alguno de nuestros hijos está distraído, mirando a todos lados, sin hacer lo que se le indica o solicita…entonces decimos…es que es muy distraído…no está atento a lo que le decimos…
 
Lo primero que debemos entender es que la atención es un proceso complejo acompañado por un procedimiento cognitivo. Es el mecanismo que controla y regula los procesos cognitivos. (Lenin) relacionado con los procesos afectivos y con las experiencias adquiridas. Entonces la atención es el proceso conductual y cognitivo de la concentración selectiva que permite la asimilación de información sea considerada subjetiva u objetiva. Esto quiere decir que se convierte en la acción, el filtro y el resultado de las acciones.
 
El cerebro es la base de la atención y de todos los procesos psicológicos,  donde una neurona, logra liberar descargas eléctricas que estimulan a otra neurona. La realidad es que se debe a la cantidad de neuronas y sinapsis que se encuentran en nuestro cerebro para la adquisición de la atención.
 
Tipos de atención:
 
Atención selectiva: Implica seleccionar algunos estímulos sobre otros. Es decir responder de manera preferencial por unos e ignorar a los otros. Por ejemplo, atender a las indicaciones que da el padre y no atender a los sonidos de los carros o a la televisión.
Atención sostenida (concentración): Es la capacidad para mantenerse alerta y comprometido voluntariamente durante un largo periodo de tiempo a pesar de la frustración, aburrimiento o poco interés en la actividad. Eso indica que el niño permanece haciendo su tarea por un largo tiempo.
Atención dividida: Estar atento a dos estímulos respondiendo de manera diferente. Contestar al mismo tiempo en dos tareas simultáneas tiene menor desempeño que en tareas independientes.
Atención voluntaria (de preparación): Se produce de manera consciente y se puede desarrollar y trabajar para ser mejorada. En esta etapa el niño se prepara para dar una respuesta, activándose en su cerebro los conocimientos necesarios para emitir esa respuesta.
Atención involuntaria: El niño sigue con facilidad cuestiones emocionales o de su interés lo que es más difícil de controlar a nivel social o grupal.
Inhibición: Implica no responder a un estímulo cuando lo natural es dar una respuesta. Cuando el niño evita continuar con la conversación para no distraerse innecesariamente.
Atención serial: procesar los estímulos en orden para buscar la información y una vez que se mencionan son cancelados u olvidados. Cuando el niño escucha las conversaciones y menciona los hechos, al final lo desecha sin buscar sentido global.
 
Sugerencias para desarrollar la atención:
 
  • Determinar el nivel de atención que tiene nuestro hijo, para poder darle actividades de acuerdo a sus requerimientos.
  • Dar actividades por corto tiempo que se irán incrementando con la práctica. Por ejemplo, armar rompecabezas unos minutos, si ya no quiere decirle que lo recoja y lo guarde en su sitio.
  • Aprender a realizar las pausas en el momento en que el niño lo necesite.
  • Eliminar las fuentes distractoras.
  • Utilizar apoyo visual, auditivo, táctil, motor de acuerdo a las características del niño.
  • Incentivar la participación con otras personas: niños y adultos para que se vayan organizando a nivel de grupo.
  • Motivar la imitación de otras conductas.
  • Felicitarlos y alabarlos cada vez que han logrado la atención necesaria.
Recuerde que los niños desde los 3 meses hasta los 2 años, su mayor interés es en las actividades lúdicas como: arrastrarse, rodar, gatear, caminar, chupar, lanzar, colorear, agrupar, encajar, apilar, ensartar, mirar, escuchar, etc. por eso es FUNDAMENTAL permitir que sus hijos hagan estas actividades estando atentos al momento en que hace algo inadecuado y donde los padres debemos intervenir para orientar adecuadamente el proceso de desarrollo.
 
 
 
Lic. Rosa A. Taramona Aparcana
Mg. en Desarrollo Infantil y Psicología de Familia
Directora General de Déjalo Ser
Publicado en Primaria
Martes, 28 Junio 2016 17:24

El juego en el niño

El juego es una actividad propia del ser humano, se presenta en todos los niños, aunque su contenido varía de acuerdo a las influencias culturales. A través del juego, EL NIÑO aprende a conocer sus capacidades y sus limitaciones. Debido a que el juego ha demostrado ser una valiosa experiencia de aprendizaje, se valora su importancia  para el sano desarrollo de la personalidad infantil.
 
Diversas teorías del juego proponen diferentes criterios para reconocer esta actividad, considerando juego aquello que produce placer al niño que la realiza, le interesa más la acción que el resultado, la meta de la acción es el juego mismo, prescinde de las limitaciones de la realidad y crea una situación imaginaria, ejercita funciones o capacidades, satisface necesidades afectivas y hay una clara intención de jugar.
 
El juego fomenta el desarrollo físico promoviendo el desarrollo de las habilidades sensoriales, de exploración y de motricidad. Mediante el juego los niños perfeccionan sus capacidades y se hacen competentes en las tareas físicas más difíciles. El juego fomenta el desarrollo mental, nuevas maneras del pensamiento y nuevas formas del solucionar los problema.
 
El juego es vital para el desarrollo social, emocional e intelectual de los niños y en el aprendizaje académico. Es uno de los vehículos más poderosos que tienen los niños para probar y aprender nuevas habilidades, conceptos y experiencias. El juego es un proceso dinámico, diverso y continuo.
 

Desarrollo del juego durante la infancia
 
El juego de cada niño evoluciona y cambia a medida que el niño madura y adquiere experiencia y destreza. El juego también varía entre los niños de acuerdo a la edad, las experiencias (que les brindan el contenido para usar en el juego), el ambiente familiar, grupo cultural y la disposición individual.
 
Un bebé necesita jugar desde los primeros meses, encontrando como delicioso primer juguete sus pies y manos. En esta etapa, el juego contribuye al buen desarrollo psicomotriz. Los bebes juegan de acuerdo con sus posibilidades y en forma limitada, balbuceando, haciendo burbujas con la saliva, moviendo manos y pies. Con  el tiempo perfeccionan el juego logrando coger los objetos y tirar cosas con las manos. En esta etapa son recomendables los juegos sensoriales y depende casi totalmente de la capacidad de dedicación que le puedan dar los mayores. De esta manera, además, estamos desarrollando y fortaleciendo el vínculo familiar.
 
El niño durante los primeros años de vida explora el mundo que los rodea. Por eso los padres han de ayudarle en su insaciable curiosidad respondiendo a sus constantes interrogantes. Aunque los niños tengan compañeros de juegos reales, alrededor de los tres años albergan también uno o varios compañeros imaginarios. No es raro ver a los niños hablar en tonos distintos de voz y teniendo una larga y curiosa conversación consigo mismo.
 
¿Qué juegos debemos fomentar?
 
El Juego creativo: Que se expresa cuando los niños utilizan los materiales familiares de una forma nueva o inusual. Lo que se debe buscar es que el niño desarrolle un juego imaginativo y espontáneo. Los juegos creativos, son aquellos multipropósito y no estructurados que fomentan la imaginación, permitiendo explorar el material y crear sus propias dinámicas.  También alientan a que  el niño pueda controlar y moldear el juego para satisfacer sus propias necesidades individuales. Para desarrollar este tipo de juego son útiles los bloques, los títeres, los disfraces, la plastilina, arcilla, etc.Como resultado desarrollan la creatividad y la resolución de problemas cotidianos.
 
El juego simbólico: es el  juego de ficción ("hacer como si"). El juego simbólico depende de la posibilidad de sustituir y representar una situación vivida en otra supuesta. Por ejemplo, hacer "como si" comiera, pero utilizando un palito. El juego simbólico es indispensable para el equilibrio emocional, ya que permite contar con un tipo de actividad cuyo objetivo no sea la adaptación a lo real sino, la asimilación de lo real al yo.
 
En los primeros juegos simbólicos puede observarse que el niño realiza sus acciones habituales (hacer "como si" tomara la sopa. etc.), le atribuye a los otros y a las cosas esos mismos esquemas de conducta ("hacer dormir" a su osito, "hacer pasear" a su muñeca, etc.). Luego incluye en la acción simbólica elementos tomados por imitación de otros modelos (el papá, la mamá, la maestra, etc.). Por ejemplo, hace "como si" arreglara el auto, se pintara los labios o hablara por teléfono. El niño practica esos juegos por el placer de ejercer sus poderes y revivir sus experiencias.
 
¿Qué pueden hacer los padres y otros adultos para promover el juego?
 
Los padres y las escuelas pueden contribuir en gran medida a que los niños realicen un juego que apoye su desarrollo social, emocional e intelectual:
 
  • Alentando y valorizando el juego que es adecuado para la edad e intereses y necesidades individuales de los niños.
  • Ayudando a que los niños incorporen en el juego el contenido obtenido de sus propias experiencias. El juego de los niños generalmente es más creativo y se basa menos en la imitación cuando surge de sus experiencias diarias.
  • Mirando y escuchando a los niños mientras juegan para ver qué están haciendo y qué les interesa.
    Esto puede ayudar a darle  ideas acerca de los materiales de juego. 
  • Eligiendo con cuidado los juguetes nuevos.
  • Asociándose con los niños mientras juegan, siempre y cuando no resulte demasiado autoritario como para interrumpir o asumir todo el juego. 
  • Haciendo que el niño tenga tiempos de juegos regulares e ininterrumpidos.
  • Creando y equipando ambientes que ayuden a los niños a iniciar y mantener juegos que tengan sentido.
  • Colocando los juguetes en contenedores bien marcados (con dibujos) en estantes que estén al alcance de los niños.
  • Trabajando para contrarrestar los estereotipos de género, raciales, culturales y la violencia que caracterizan a muchos juguetes.  Ayúdelos a incorporar en el juego sus propias ideas, creatividad e imaginación.

 

 

Lic. Rosa A. Taramona Aparcana
Mg. en Desarrollo Infantil y Psicología de Familia
Directora General de Déjalo Ser

Publicado en Segunda Infancia
Sábado, 09 Enero 2016 10:14

Habilidades Sociales en niño

Con frecuencia los padres de familia se preocupan por enseñar a sus hijos conocimientos que desarrollen sus habilidades cognitivas. Pero, ¿cuánto de ellos se preocupan por desarrollar las habilidades sociales?,  ¿cuán importantes son éstas habilidades?  Definitivamente la respuesta es afirmativa, ya que un aspecto importante en el desarrollo infantil es la habilidad del niño para interactuar adecuadamente con sus pares y con los adultos significativos. Al vivir en sociedad se espera que nos relacionemos adecuadamente con otras personas, y por lo tanto debemos aprender a convivir con los demás. Actualmente las condiciones socioculturales han cambiado, modificando la dinámica familiar, donde ambos padres salen a laborar, dejando a sus hijos al cuidado de terceras personas, ya sea nanas, abuelos. Y si a ésta condición le agregamos el factor de que un gran porcentaje de éstos niños son hijos únicos. Nos encontraremos con un gran porcentaje de niños con dificultades para relacionarse interpersonalmente actuando de manera socialmente inadecuada. Esta situación se observa claramente cuando los niños empiezan a asistir al nido, ya que las profesoras son muchas veces las primeras en dar la señal de alarma porque los niños presentan dificultades para relacionarse con sus pares presentando algunas de las siguientes características:  

  • Se  muestra agresivo con los compañeros de clase.
  • No conversa ni interactúa con los demás. La profesora tiene que valerse de diversas estrategias para que el niño le exprese sus necesidades.
  • Se inhibe en situaciones grupales. Aislándose por ejemplo en la hora de recreo.
  • No se defiende ante compañeros que le quitan algún objeto. Se quedan callados, actuando de forma pasiva.

Ante tal situación debemos formar y enseñar a los niños Habilidades Sociales. Y ¿Qué son  habilidades Sociales?
Son un conjunto de destrezas y comportamientos socialmente necesarios para interactuar y relacionarse con los iguales y con los adultos de forma efectiva y satisfactoria, que facilitará las relaciones interpersonales.

Función de las Habilidades Sociales:

  • Permite el conocimiento de sí mismo, ya que en las interacciones con los iguales el niño aprende mucho sobre sí mismo, sobre su identidad y se forma su autoconcepto.
  • Facilita el desarrollo del conocimiento social, a través del desarrollo de habilidades :
    • Reciprocidad: en las relaciones entre iguales se aprecia un intercambio entre lo que se da y lo que se recibe.
    • Empatía: el niño va logrando la habilidad de ponerse en el lugar del otro.
    • Intercambio en el control de la relación: el niño aprende a dirigir a otros  y a ser dirigido por otros niños.
    • Colaboración y Cooperación: al interaccionar con otros niños le permitirá desarrollar tareas en común.
    • Estrategias sociales de  negociación.
  • Desarrolla la asertividad, donde el niño aprende a expresar sus sentimientos y a defender sus derechos, sin negar el de los otros.
  • Permite el desarrollo del autocontrol y la auto-regulación, ya que los iguales actúan como agentes de control reforzando o castigando determinadas conductas, por ejemplo cuando un niño se muestra agresivo los compañeros de clase avisan a la profesora y si la conducta es reiterativa dejan de jugar con el niño agresivo.
  • Brinda apoyo emocional, ya que las relaciones entre iguales se caracterizan porque son mutuamente satisfactorias, conteniendo afectos positivos. Donde los niños se sienten queridos, apoyados, desarrollando un sentimiento de pertenecía y aceptación.
  • Permite el Aprendizaje del rol sexual, moral y valores.

Componentes de las Habilidades Sociales:

  • Componentes No Verbales:
    • La mirada:
      • Actitudes.
      • Emociones.
      • Acompañamiento del habla.
      • Expresión facial
    • La sonrisa.
    • La postura: 
      • Actitudes.
      • Emociones.
      • Acompañamiento del habla.
      • La orientación.
      • La distancia y el contacto físico.
      • La apariencia física.
  • Componentes Paralinguísticos:
    • El volumen de la voz.
    • La entonación.
    • La fluidez al hablar.
    • La claridad.
    • La velocidad.
    • El tiempo de habla.
  • Componentes verbales:
    • El contenido

Características de las Habilidades Sociales

  • Son conductas adquiridas que se dan a través del aprendizaje, en el entorno interpersonal en el que se desarrolla y aprende.
  • Posee componentes; motores, verbales, emocionales y cognitivos;  ya que las habilidades sociales son un conjunto de conductas que los niños hacen, sienten, dicen y piensan:
  • Es una respuesta específica a situaciones específicas, ya que una conducta interpersonal puede ser válida o no en función de las personas que intervienen y de la situación en que se da.
  • Se da en contextos interpersonales, por eso es vital tener en cuenta a los otros participantes. Para que se produzca una interacción es necesario que la inicie una persona y otra persona responda.
  • Maximiza el refuerzo social: ya que las consecuencias positivas de la utilización de las habilidades sociales son básicas para producir los efectos deseados.

Adquisición de las Habilidades Sociales

  • El aprendizaje se da por experiencia directa, a través de refuerzos, ya que por ejemplo si un niño sonríe a su papá constantemente, y éste le responde con una sonrisa y palabras agradables, el niño ve que su conducta tiene efectos positivos y pasará a formar parte de su repertorio de conductas. Por el contrario si su padre lo ignora, la conducta se extinguirá y es muy probable que no se vuelva a repetir.
  • Aprendizaje por observación. Aquí toma vital importancia los modelos significativos para los niños como los padres y profesoras.
  • Aprendizaje verbal o instruccional. El niño aprende a través del lenguaje. De las instrucciones y mensajes que le dan, Por eso es importante saber explicarle para darle mensajes claros y directos.
  • Aprendizaje por retroalimentación interpersonal o feedback. Ya que la persona con la que interactuamos nos comunicará su reacción ante nuestra conducta.

Agentes de Socialización

En el aprendizaje de las Habilidades Sociales interviene la familia y la escuela a través de los pares y personas adultas como son los padres de familia, abuelos, maestras y compañeros de clase. De ahí, la importancia de que la familia sea un modelo adecuado en la interacción interpersonal.

 

Lic. Rosa Serrano Rosales
Psicóloga. Psicoterapeuta Racional Emotiva
Coordinadora de Déjalo Ser – Sede Los Olivos

Publicado en Segunda Infancia
Miércoles, 30 Septiembre 2015 16:05

La familia en el desarrollo emocional del niño

La investigación sobre el desarrollo demuestra que los infantes nacen con el impulso de buscar a sus padres y conectarse con ellos y los padres tienen la capacidad interna de responderles. Es decir, este infante es la creación conjunta de dos personas. Este infante recreado está constituido por recuerdos y reactualizaciones presentes en la transferencia e interpretaciones.

Algunas veces las madres se sienten inseguras y solas y los padres se sienten excluidos, relegados a los márgenes de la vida de sus hijos.

Los infantes ejercen un control importante de la iniciación, el mantenimiento, la terminación y la evitación del contacto social con la madre, ellos ayudan a regular la participación. Además, al controlar la dirección de su mirada, regulan el nivel y la cantidad de estimulación social a la que están sometidos.

El modo en que los infantes regulan su propia estimulación y contacto sociales por medio de la conducta de mirada es análogo, en cuanto al rasgo genérico de la autonomía y la independencia.

Los padres pasan más tiempo con sus  hijos en juegos que implican pocos juguetes y que alientan la exploración y menos tiempo en juegos que simplemente tienden solamente a entretenerlos y distraerlos. Las madres juegan menos con sus hijos, pasan más tiempo brindándoles atención física y subrayan la instrucción y el autocontrol.

Es más probable que los padres alienten a sus hijos a tolerar la frustración y a dominar tareas solos antes de ofrecerles ayuda, mientras que las madres tienden a ayudarlos.

Siempre es sorprendente cuando se descubre que los padres cambian a causa de sus hijos casi tanto como los niños cambian a causa de sus padres. Los requisitos de la paternidad son tan exigentes que ninguno cumple bien todos sus aspectos en todos los estadios del desarrollo y todo el tiempo. La danza entre desarrollo adulto e infante exige que la guía cambie a menudo sin perder el ritmo o movimiento hacia delante del crecimiento personal.

Lo que convierte a un hombre en padre es la madre, y lo que piensan y sienten las mujeres sobre los hombres con quienes tienen hijos modela muy fuerte las oportunidades de desempeñarse como padre.

Una vez que observamos las cosas con cuidado, vemos capacidades de crianza tanto en las madres como en los padres. En rigor, la esencia misma de la crianza – la capacidad de ser abnegado y paciente, amante y coherente, tolerante pero con expectativas y la capacidad de compartir y sacrificar los propios activos emocionales, espirituales, materiales e intelectuales – en última instancia trasciende al género. Nuestra historia personal, preparación cultural, religión y valores familiares pueden predisponernos a favor o en contra de la expresión de tales capacidades y no es un dominio exclusivo del género.

El vínculo inicial entre el infante y quien lo cuida puede considerarse como el esfuerzo de la naturaleza para asegurar que las inteligencias personales tengan el comienzo debido.

Daniel Stern (1996) describe cuatro diferentes sentidos del sí mismo que desarrolla el infante, cada uno de los cuales define un dominio distinto de la experiencia del sí mismo y el racionamiento social:

  1. El sentido de un sí mismo emergente, que se forma entre el nacimiento y los dos meses.
  2. El sentido de un sí mismo  nuclear, que se forma entre los dos y los seis meses;
  3. El sentido de un sí mismo subjetivo, que se forma entre los siete y los quince meses,
  4. El sentido de un sí mismo verbal que se forma después del anterior.

 

Lic. Judith Cachay Rodríguez
Psicoterapeuta psicoanalítica

Publicado en Primera Infancia

Lo primordial que un niño desde recién nacido hasta los 7 u 8 años necesita hacer es… JUGAR, JUGAR Y JUGAR, porque la forma como aprende un niño es a través del juego; del juego creativo, del juego simbólico, del juego de roles, del juego solo y en compañía, del juego con material concreto y de aquel que solo requiere de su imaginación… porque el trabajo de un niño es JUGAR.

Pero si nos interesa programar algunas experiencias que el niño atesore a lo largo de su vida y que permitan desarrollar sus habilidades podemos considerar:

Actividades para el desarrollo socio-emocional:

  1. Ser escuchado cuando nos hablan, prestándole atención detenidamente y dedicándole el 100% de nuestro tiempo en ese momento.
  2. Dormir todas noches con una rutina que incluya leer un lindo cuento y cantar una canción especial.
  3. Jugar con niños de su edad permitiendo que sean ellos quienes solucionen sus conflictos.
  4. Tener un compañero de juego… léase hermano o hermana/ primo o prima/ amigo o amiga con quien compartir sus travesuras.
  5. Salir con mamá y papá a caminar una noche, a mirar las estrellas, a comer helado y saber que le ocurrió durante el día.
  6. Pasar tiempo con los abuelos, ellos siempre tienen tiempo especial para sus nietos.
  7. Visitar a la familia, tíos, primos o salir de paseo con ellos.
  8. Tener una responsabilidad: guardar juguetes, poner la mesa, doblar su ropa, tender su cama, entre otras.

Actividad para el desarrollo motor:

  1. Salir al parque, por lo menos tres veces por semana, los niños tienen mucha energía física y necesitan de un espacio abierto donde descargarla.
  2. Tener un correpasillos, triciclo, scooter, patines y/o bicicleta que les permita desarrollar sus habilidades motrices y tener un adulto que le de la oportunidad de utilizarlo para ir al parque, a la panadería, al mercado, etc.
  3. Jugar a la pelota: rebotarla, lanzarla, rodarla, driblearla, permitiendo que experimente lo más que pueda con ella y sin preocuparnos porque se ensucie demasiado.

Actividades para el desarrollo cognitivo:

  1. Tocar, lanzar, chupar, tener la oportunidad de mirar con las manos para terminar de adquirir sus aprendizajes.
  2. Ir a la playa y al campo, correr, saltar, trepar, tocar, oler y darle la oportunidad de que explore en toda su magnitud ese entorno.
  3. Participar de las actividades escolares: paseos, excursiones, actuaciones, ferias académicas, entre otras.
  4. Hacer sus tareas por sí mismos, con la supervisión de un adulto pero permitiendo que él mismo vaya aprendiendo sobre sus posibilidades y limitaciones.

Actividades para el desarrollo lingüístico:

  1. Escuchar cuentos y crear historias dramatizadas con mímicas y títeres.
  2. Tener una pequeña biblioteca con libros de su interés que pueda revisar cuando desee.

Actividades para el desarrollo artístico:

  1. Dibujar, pintar, trazar, garabatear permitiendo que el niño plasme sus ideas e intereses.
  2. Escuchar música variada.
  3. Ir al teatro y a funciones de títeres.

Lic. Rosa A. Taramona Aparcana
Mg. en Desarrollo Infantil y Psicología de Familia
Directora General Déjalo Ser

Publicado en Primaria
Lunes, 01 Junio 2015 11:43

Transición de la cuna a la cama

El momento apropiado para cambiar la cuna por una cama es determinado por varios factores; el desarrollo del propio niño, la organización de su habitación y las rutinas que tiene para dormir, pero puede hacerse entre los dos y los dos años y medio.

 Al pasarlo a la cama los padres deben considerar:

  1. Edad del niño: a partir de los dos años el niño atraviesa una etapa de adquisición de su autonomía, se da cuenta que hay cosas que puede hacer solo y al hacerlas logra confianza en sí mismo. Además, muchas veces le fastidia no poder bajarse de la cuna cuando lo desea y sentir que esta encerrado.
  2. Capacidad de adaptación, algunos aceptan fácilmente el cambio y a otros les cuesta mucho. Hay niños realmente apegados a su cuna y a los sentimientos que asocia con ella (comodidad, seguridad, protección). A otros, les gusta estar en camas grandes y aceptan la idea de irse a dormir en una cama, pero se resisten a salir de la cuna. Esta es una reacción esperada, ya que fue en la cuna donde aprendió a conciliar el sueño, donde se siente protegido y seguro.
  3. Lugar que ocupa entre los hermanos, es frecuente que los primogénitos se resistan más. Los segundos o terceros les cuesta menos adaptarse al cambio porque tienen al hermano mayor como ejemplo y quieren ser como él.
  4. Llegada de un nuevo hermanito: Si además hay un hermanito en camino, puede que el niño no desee dejar la cuna, más aún si sabe que va a ser para el hermano.
  5. Sensación de que la cuna es demasiado pequeña y ya no duerme tan cómodo como antes, sobre todo si se mueve mucho por la noche o se quedan atrapados brazos y piernas.
  6. Evitar accidentes: cuando los niños aprenden a caminar y a trepar, lo más probable es que comience a escalar los barrotes y es mejor cambiarlo a una cama antes de que se lastime.

En esta etapa de cambio el mayor temor de los padres es que su hijo se caiga y se golpee o se despierte y salga de la habitación buscándolos, deben recordar que los barrotes sirven para marcar los límites de la cama y el pequeño está acostumbrado a estos límites, al sacarlos el niño deberá adaptarse a otro espacio y es posible que los primeros días se caiga de la cama, pero pronto su sistema nervioso perceptivo se adaptará a este nuevo espacio sin límites y ya no se caerá, por eso, debemos tomar medidas de seguridad como poner un colchón, colchoneta ó almohadones sobre el piso para amortiguar posibles caídas o en el caso de que se levante y tengamos escaleras, es mejor poner una puerta plegadiza en ella.

Pero si el niño siempre ha dormido solo en su habitación, lo más probable es que al despertar llore o llame a sus padres, como siempre lo hacía cuando no podía salir de la cuna. Lo más importante es que los padres acudan de inmediato a atender al niño.

¿Cómo podemos hacer el proceso?

Espacio físico

  1. Organizar adecuadamente la habitación, situando la cama nueva en el mismo lugar donde antes estaba su cuna.
  2. Inicialmente puede utilizar las mantas de su cuna aunque sean demasiado pequeñas, porque puede proporcionarle seguridad y confianza.
  3. Debemos poner en su cama el osito, la mantita o el juguete con el que dormía en la cuna.
  4. Al inicio se puede colocar una barandilla en uno de los laterales de la cama, se pueden poner cojines alrededor del pequeño o algún otro mecanismo de seguridad que no le permita caerse. Luego será conveniente retirar la barandilla y las almohadas, poniendo una colchoneta o almohadones en el suelo para que no se golpee si se cae.
  5. Al comprar la cama elige una que sea funcional y que se adapte al crecimiento de su hijo. También puede comprar una pequeña que pueda usar más o menos hasta los 5 o 6 años y luego cambiarla por otra.
  6. Asegúrese que el colchón sea la medida adecuada para la cama, de modo que no queden espacios donde se pueda atascar una mano o un pie.
  7. Es importante verificar que la cama no sea muy alta ni tenga esquinas puntiagudas para evitar el riesgo de accidentes.

Hábitos y rutinas

  1. La mejor forma de saber si su niño está preparado para el cambio es preguntándole. Hazlo participar de la decisión y no lo obligues si no quiere.
  2. Los padres deben venderle la idea de la cama y hacer que sea atractiva.
  3. Lleve al niño a elegir su cama nueva. Permitir que elija también las sábanas nuevas que pueden estar adornadas con su personaje favorito.
  4. Explicarle los motivos del cambio, valorando siempre su crecimiento y su tamaño.
  5. El cambio debe ser paulatino, durante unos días podría dormir la siesta, jugar o leer cuentos en la cama antes de pasarlo definitivamente.
  6. No es conveniente que el traspaso coincida con otros grandes cambios como una mudanza o la llegada de un hermanito.

¿Qué hacer si el niño no quiere dormir en su cama?

Si el padre percibe que ha sacado a su hijo de la cuna muy pronto y ahora no se quiere dormir en la nueva cama, no debemos desistir de inmediato. Hay que motivarlo a que la pruebe y que sienta lo cómoda y divertida que puede ser su nueva cama, si al cabo de unos días sigue molesto y comienza a presentar problemas para irse a dormir, tiene pesadillas o se levanta con frecuencia durante la noche cuando antes no lo hacía, es mejor regresarlo a su cuna.

No todos los niños están listos a esa edad para hacer la transición a la cama grande, ya que la cuna tiene barreras visibles (barandas) que le brindan seguridad y los niños necesitan cierto nivel de desarrollo cognitivo para comprender que estarán seguros aunque no estén las barandas.

Lic. Rosa Taramona Aparcana
Psicóloga. Especialista en Habilidades cognitivas y emocionales
Directora Educativa Déjalo Ser

 

Publicado en Segunda Infancia

Los juguetes tienen una influencia muy importante en el juego. Algunos juguetes tienden a promover un juego de mayor calidad que otros.

Los juguetes multipropósitos y desestructurados, como arcilla, bloques, figuras y muñecas, alientan un tipo de juego que los niños pueden controlar y moldear para satisfacer sus necesidades individuales a través del tiempo.

Los juguetes muy realistas o estructurados, como los muñecos de acción que se basan en programas de TV o películas y, también, en muchos vídeo juegos, pueden tener un efecto opuesto. Les "indican" a los niños cómo deben jugar y los pueden guiar a jugar con temas particulares de modos particulares, simplemente usando juguetes que intentan imitar lo que ven en la pantalla del televisor o el cine.

De los 12 meses a los 2 años:

  • Carrito (bugui - correpasillos).
  • Juguetes para arrastrar.
  • Tableros de actividades.
  • Pelotas de diferentes tamaños, colores, texturas, pesos.
  • Encajes para hacer construcciones (play – go).
  • Juguetes para encajar figuras.
  • Rompecabezas de piezas grandes.
  • Cubos y palas.
  • Juguetes para el baño.
  • Platos y cucharas de plástico.
  • Teléfono de juguete.
  • Coches, camiones, etc.
  • Muñecos y peluches de animales.
  • Juguetes de tela y peluche que se desplazan, emiten sonidos, luces.
  • Libros de cartón duro plastificados.
  • Cuentos con texturas y sonidos.
  • Grabaciones con sonidos onomatopéyicos.
  • Instrumentos musicales reales.
  • Plumones gruesos, temperas y papel para pintar y garabatear.

De los 2 a los 3 años:

  • Triciclo.
  • Carretilla y/o cochecito de muñeca.
  • Cubo, pala y rastrillo.
  • Construcciones y encajes de formas sencillas.
  • Rompecabezas de encajes.
  • Juguetes con códigos de colores.
  • Juegos de asociaciones sencillas (colores, formas, animales).
  • Juegos para hacer representación simbólica e imitaciones de la vida diaria (estuche de carpintero, estuche de doctor, batería de cocina, equipo de limpieza).
  • Juguetes con personajes donde ellos puedan comenzar a imaginar y crear sus propias historias.
  • Libros de cartón con imágenes grandes.
  • Cuentos interactivos donde deban apretar algún botón cuando aparece un dibujo.
  • Cassette con micrófono para hablar y cantar.
  • Grabaciones de canciones y cuentos.
  • Peluches/muñecos con sonido, canciones, o cualquier otra actividad.
  • Ensartables (bolas y objetos para enhebrar).
  • Muñecas con vestidos.
  • Accesorios para jugar con las muñecas.
  • Dominó de colores y formas.
  • Juguetes para hacer burbujas.
  • Títeres
  • Plastilina.
  • Lápices de colores.
  • Pintura de dedos.
  • Pizarra.

 

Lic. Rosa Taramona.
Psicóloga
Directora del Centro Déjalo Ser.

Publicado en Primera Infancia
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